JUZGANDO LAS VIRTUDES DE UN BUEN NEGOCIO

En un artículo anterior, habíamos dicho que la diferencia entre Negocios o Inversiones solo radica en quien los maneja, no en su naturaleza.

Así que, si un negocio es bueno, la inversión que hagamos en él generalmente es buena, sea que el negocio sea manejado por nosotros mismos o por terceros.

Sin embargo, los estilos de manejo de los negocios y las inversiones son muy diferentes.  En otras palabras, los intereses, la atención y el foco de pensamiento difieren si eres empresario o eres inversionista.

Analizar un negocio no es una tarea fácil, porque se tienen que considerar muchas variables Ejemplos:

  • Es legal o no
  • En que consiste el o los productos que ofrece
  • El posible impacto que pueden tener estos productos sobre la gente, la sociedad y el ambiente.
  • El mercado que hay para los productos.  En otras palabras, si hay suficiente demanda.
  • Los competidores o entidades que ofrezcan productos iguales o similares. O sea, si hay mucha oferta.
  • Las diferencias que hay entre los productos y los de los competidores, en términos de calidad, precio, diversidad y/o prestigio: Lo competitivos que son los productos
  • Los Insumos para generar dichos productos: Si sus fuentes existen, son suficientes y son adecuadas.
  • La existencia de suficientes y adecuados mecanismos de promoción y/o distribución de los productos
  • La Capacidad para generar productos, vista desde varios ángulos tales como su volumen, la tecnología utilizada, la capacidad técnica del personal, lo adecuado de los procesos de elaboración, etc.
  • La Organización del negocio, en términos de su figura legal, su equipo gerencial, su capacidad de cumplir con las regulaciones, la sincronización de los procesos técnicos y administrativos internos, la presencia de un sistema de rendición de cuentas, etc.
  • La Sostenibilidad del negocio, expresada en términos de su potencial de crecimiento, de asimilación de experiencias, así como de innovación.
  • El capital inicial requerido.
  • Su rentabilidad y eficiencia
  • Sus riesgos, debidamente expresados, cuantificados y con sus medidas de mitigación

Uno de los trabajos pioneros para agrupar e integrar estas variables es el de Kaplan y Norton (1996), quienes expresan que la estrategia empresarial (y los resultados de la empresa) se pueden discriminar en cuatro grandes vertientes o perspectivas:

  • Financiera
  • Clientes (o mercados)
  • Procesos Internos
  • Aprendizaje y Crecimiento

Un empresario debe prestar atención a todas y cada una de las perspectivas del negocio, en tanto que el inversionista solo le presta atención a la perspectiva financiera.

Solo en ciertas circunstancias, un inversionista indagará sobre las otras perspectivas, como por ejemplo cuando piensa en invertir una cantidad apreciable de dinero en un negocio en particular, o cuando piensa en adquirir una parte substancial del negocio que está analizando.

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